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El pasado día 4 de mayo dentro del programa de actividades del Centro de Estudios sobre Identidad Colectivas se pronunciaron dos donferencias: "Materialidades de la exclusión y la excepción. Éticas y usos de la arquitectura" por Estela Schindel y "¿Emociones que corrigen la regla? Sobre víctimas, militares e impostores en la Cour nationale du droit d'asile" por Carolina Kobelinsky.
Estela Schindel, miembro del Grupo de Investigación "Narrativas del Terror y la Desaparición" de la Universidad de Konstanz y del European Research Council.
Resumen: Materialidades de la exclusión y la excepción.Éticas y usos de la arquitectura. La presentación propone interpretar a las manifestaciones materiales de edificios y ciudades como claves para acceder a la comprensión de los fenómenos de la excepción y la exclusión social. La propuesta de trabajo es tomar a la arquitectura y la dimensión material de los espacios como manifestación de relaciones sociales. Como tales, por lo tanto, pueden ser puestas en cuestión, resistidas, disputadas o subvertidas. Desde este punto de partida, se explora la posibilidad de observar a través de este prisma diversas arquitecturas de la exclusión y la excepción. Divisiones como “adentro” y “afuera” están corporizados por sustancias edilicias que, sin embargo, pueden adquirir nuevos usos, fronteras y significaciones por la acción de los agentes sociales. Y son expresion de las paradojas que contiene la existencia de espacios de excepción insertos en la trama urbana como en el caso, que se analizará más detenidamente, de los ex centros clandestinos de detención en Argentina.
En primer lugar, se tratará de comprender la espacialidad creada por los CCD tanto en su funcionamiento interior como en los efectos que irradia hacia el exterior y se analizará el rol de esa materialidad en los procesos de identificación, señalización y reutilización de esos lugares. Paredes, puertas y ventanas, por ejemplo, cumplen un rol estructurante en el relato de los ex detenidos-desaparecidos al narrar su cautiverio, pautando momentos y espacios liminares que vinculan y a la vez separan adentro-afuera, antes-después. En segundo lugar, se interrogan formas, estrategias o intervenciones que permitan cuestionar, resistir, desestabilizar o resignificar la presencia de esa materialidad a nivel local y así conferirle nuevos sentidos. La pregunta de cómo y en qué medida es posible intervenir las arquitecturas dispuestas para el encierro o la reproducción del terror y –por lo tanto- por los límites o posibilidades impuestos por la materialidad, puede explorarse tanto en relación a la “recuperación” de ex CCD por la sociedad civil como en procesos de reconversión de antiguas cárceles en centros comerciales.
Por último, se plantea la pregunta de en qué medida la contigüidad entre espacio de excepción y ciudad “normal” creada por los CCD en el sur de América Latina anticipa o prefigtura las nuevas delimitaciones que adquieren los espacios de excepción en el mundo contemporáneo. Montadas con materiales más ligeros y arropadas en diseños arquitectónicos más sofisticados, las nuevas tecnologías de control van definiendo y re-definiendo a nuevo la inclusión o la exclusión/excepción de las redes de pertenencia civil, como se analizará, explorativamente, en el caso de los aeropuertos y su múltiple jurisdiccionalidad. Si, como sugiriera Deleuze, los espacios tradicionales de encierro están dando lugar a modulaciones más sutiles de la vigilancia y el control, se trata de identificar en sus nuevos formatos y arquitecturas cuáles son sus fronteras así como sus posibles resquicios y espacios de resistencia.
Carolina Kobelinsky, miembro del Gropupe de sociologie politique et morale de L'École des hautes études en sciences sociales (GSPM/EHESS)
Resumen: ¿Emociones que corrigen la regla? Sobre víctimas, militantes e impostores en la Cour nationale du droit d’asile.
Las cortes y los tribunales de justicia son espacios altamente ritualizados, donde cada quien tiene un rol, persigue un objetivo y donde el lenguaje corporal y el verbal son fundamentales. Los jueces de la Cour nationale du droit d’asile – institución que evalúa las apelaciones de los solicitantes de asilo que ya han recibido un primer rechazo de la administración francesa – tienen muchas expectativas respecto de las audiencias. Una mirada, un gesto o una frase pueden provocar una reacción emocional y convencerlos de la credibilidad de la solicitud, la sinceridad del peticionante, o de todo lo contrario. A pesar del trabajo rutinario de los jueces y rapporteurs – funcionarios que estudian en profundidad los casos –, que conduce a una suerte de erosión de las emociones, o tal vez gracias a dicha rutinización e indiferencia, el encuentro con los solicitantes durante la audiencia genera a veces emociones que permiten evacuar la sospecha. Esto es capital si se tiene en cuenta que la sospecha constituye la característica fundamental de las representaciones y de las prácticas en torno al asilo en Francia. A partir de una investigación etnográfica en la Corte, propongo una exploración de las emociones que se ponen en juego a la hora de evaluar, no sólo las solicitudes de asilo, sino también (tal vez, sobre todo), a los solicitantes. El estudio de las emociones permitirá abordar la construcción de las figuras de víctima, militante e impostor en sede judicial.
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